Nuestra piel está expuesta constantemente a las radiaciones solares. Aunque hay épocas del año como el invierno donde hay partes del cuerpo que están más protegidas y la intensidad del sol es menor, la radiación ultravioleta sigue siendo dañina para la piel.
Incluso en primavera los rayos solares son casi tan fuertes como en verano, por lo que la piel es más sensible a los efectos del sol. Y es que hay partes que no cubrimos y en consecuencia están en continuo contacto con sol, como son las manos y la cara.

Por eso, la piel cuenta con una “reserva” de horas llamada capital solar. Su función es protegerla frente a las agresiones solares y posibilitar la reparación de los daños provocados por el sol. Pero, ¿qué pasa cuando este se agota? ¿Se puede prolongar la duración del capital solar?

El capital solar. ¿Qué es?

El capital solar es el sistema de protección que cada persona posee frente a los efectos nocivos del sol. En otras palabras, se trata del número de horas de exposición solar que la piel puede soportar durante toda la vida.

Este valor es diferente para todas las personas y contamos con él desde que nacemos. Viene predefinido por los genes y por lo que conocemos como fototipo: la capacidad que tiene la piel para absorber las radiaciones solares, así como su tonalidad.

Cuando pasamos horas bajo el sol, la queratina, la melanina y las vitaminas que posee el propio cuerpo trabajan para proteger las capas más profundas de la piel frente a los rayos nocivos del sol, manifestándose en forma de bronceado.

Durante ese proceso el capital solar se pone en marcha, consumiendo los elementos mencionados. Pero como toda provisión, puede terminar agotándose. Si esto ocurre, perdemos capacidad de protección solar y aumentan las probabilidades de que aparezcan problemas de piel.

Cómo gestionar el capital solar

Aunque no se conoce el número de horas de duración del capital solar, hay diferentes medidas para ayudar a administrarlo.

La forma más importante de no “gastar” el capital solar es protegerse de la exposición a los rayos solares. Buscar la sombra, utilizar una gorra o sombrero, colocarse gafas de sol, evitar las horas máximas de radiación solar y usar protector solar son algunos de los ejemplos para ayudar a cuidar la piel y maximizar el tiempo que tenemos de nuestro capital solar.

La piel tiene memoria y si no se la protege de las radiaciones solares, además de consumir capital solar se pueden sufrir quemaduras, pueden aparecer manchas y lunares o incluso padecer un cáncer de piel, como el melanoma. Según la Asociación Española Contra el Cáncer, se diagnostican 160.000 casos de melanoma al año en el mundo, 3.600 en España.

Protector solar para cada tipo de piel

Aunque se piense que este capital se puede volver a “llenar”, no es así. Por este motivo es tan importante la protección solar. El uso de protectores solares adecuados para cada piel, además de ayudar a reducir los efectos nocivos del sol sobre esta, contribuirá a proteger y a prolongar la duración del capital solar.

Y es que como hemos mencionado anteriormente, existen diferentes tonos de piel que bajo el sol reaccionan de distinta manera. Su clasificación oscila entre I y V:

  • Fototipo I: Son personas de piel muy clara y con muchas pecas. En exposición solar casi siempre se queman y no logran broncearse. Se sugiere un protector solar con factor de protección (SPF) 50+.
  • Fototipo II: De piel clara y con pecas, estas personas tienden a quemarse con facilidad y se broncean muy poco. Como mínimo, se recomienda una crema solar con SPF 50.
  • Fototipo III: El fototipo más común entre los europeos, estas personas tienen la piel ligeramente morena y suelen tener el cabello castaño. El bronceado es gradual y su piel se enrojece y se quema de forma moderada. Se recomienda un SPF 30.
  • Fototipo IV: De piel morena, su piel se pigmenta más fácilmente y pueden sufrir alguna quemadura, aunque de forma ocasional. El protector solar debería ser con un factor de protección 30, como mínimo.
  • Fototipo V: Las personas de este grupo tienen la piel oscura y pocas veces se queman. Su bronceado es rápido e intenso. El SPF mínimo recomendado es de 15.
  • Fototipo VI: De piel negra y sin pecas, las personas con este fototipo casi nunca se suelen quemar y no les aparecen rojeces en la piel, pero eso no les libra totalmente de los efectos negativos de las radiaciones solares. Se recomienda, al menos, un protector solar con factor 15.

Las pieles claras son mucho más sensibles al sol que las pieles oscuras. Los fototipos del I al III disponen de poco capital solar, por lo que deben moderar considerablemente las exposiciones al sol y protegerse siempre con crema solar. Además, el capital solar de las personas mayores no es el mismo que el de, por ejemplo, un niño. Eso se debe a que el capital solar ha ido disminuyendo a lo largo del tiempo, puesto que ha estado durante más años en contacto con el sol. Sin embargo los niños deben también evitar al máximo la exposición innecesaria o sin protección.

Hay que tomar en consideración que cuanto más alto sea el factor de protección solar, mayor será la protección.

Cómo escoger el protector solar adecuado

Si bien evitar la exposición al sol durante las horas de mayor potencia de sus radiaciones (sobre todo en niños) y complementar la protección con elementos como gafas de sol o las gorras, camisetas… son medidas de gran importancia para la protección solar, el uso de cremas solares es imprescindible.

Un buen protector solar debe cumplir con diferentes cualidades. La característica más importante es que debe ser eficaz, ofreciendo una buena capacidad de protección de las radiaciones solares. Por otra parte, no debe causar irritaciones ni alergias en la piel y debe ser resistente al agua y al sudor.

A la hora de elegir un protector solar hay que tener en cuenta una serie de factores:

  • ¿Quién va a utilizar el protector solar? La piel de un bebé o de un niño puede quemarse con más facilidad, por lo que es más sensible que la de un adulto. Por eso existen protectores solares para bebés, para niños y para adultos.
  • ¿Qué tipo de piel tiene la persona? La crema solar será diferente según la piel. Cuanto más blanca, más protección se necesitará. También dependerá de si el tipo de piel es sensible, grasa, mixta, seca o normal.
  • ¿Qué actividad se realizará durante la exposición al sol? Ir a la playa o a la piscina, pasear por la calle o hacer deporte al aire libre como correr, hacer ciclismo o alpinismo, son algunos de los factores que habrá que considerar al escoger una crema solar. Habrá que tener en cuenta también la época del año y la altitud en la que se realizará la actividad. Cuanto mayor es la altitud, la radiación solar se intensifica, por lo que el riesgo de quemaduras también se incrementa.
  • ¿Qué tipo de protector solar? Hay dos tipos de protectores solares, en función de su composición: con filtros solares químicos o con filtros solares físicos/minerales.

Protectores solares minerales para cuidar tu piel

Aunque todos los protectores solares tengan la función de protegernos de la radiación solar, existen diferentes fórmulas de protección solar, según su composición y acción sobre la piel.

Los protectores solares minerales, también conocidos como protectores solares físicos, son respetuosos con la piel y con el medio ambiente. Están compuestos por óxido de zinc o por dióxido de titanio, minerales que actúan sobre la piel a modo de pantalla como microespejos y reflejan las radiaciones de rayos ultravioletas.

Son especialmente recomendados para las personas que se preocupan más por utilizar ingredientes de origen natural siempre que sea posible, y que quieren cuidar el medio ambiente.

A diferencia de los protectores solares con filtros químicos, que tienen una textura fluida, la de los filtros físicos suele ser es algo más espesa, dejando la piel un poco más blanquecina. No obstante, los protectores solares Bioregena cuentan con una textura agradable al tacto y no dejan manchas blancas en la piel.

Bioregena, una marca consciente

Bioregena nace de la necesidad de ofrecer a toda la familia productos de protección solar elaborados únicamente con filtros minerales, ingredientes de origen natural y de agricultura ecológica y con el máximo respeto por el medioambiente.

Todos los productos de la marca se fabrican en Francia y contienen de media un 99% de ingredientes naturales y un 76% de ingredientes bio. Además, de acuerdo a la normativa ecológica: se excluyen todos los químicos que puedan ser sustituidos por ingredientes de origen natural.

Al dar prioridad materias primas provenientes de agricultura ecológica, apoyamos un modo de producción que respeta el medioambiente y ayuda a conservar la naturaleza.